¿Por qué nos sentimos tristes?

¿Por qué nos sentimos tristes?

¿Por qué nos sentimos tristes?

La tristeza, es una de las emociones más comunes en el ser humano, que experimenta constantemente esa sensación… de vacío, dentro de su corazón. Sí, estar triste, es como si la vida estuviera estrujando, arrugando y limitando tu corazón, a su mínima expresión, robándote toda posibilidad de felicidad, realización, satisfacción, éxito, alegría y esperanza…

Nos sentimos tristes, cuando no logramos lo que queremos y cuando dejamos de tener lo que teníamos… en resumen, cuando las cosas no resultan como esperábamos o como queríamos…

Imagino que conoces la tristeza ¿verdad? Pues viene como parte del paquete, que te dan al momento de nacer; ese paquete que te acompaña toda la vida, incluso, hasta en el momento de partir.

Tristeza… uno de los sentimientos más poderosos que existen, pues anula por completo tu posibilidad de ser feliz. Te sume en la derrota, empañando completamente tu visión de la vida; ocultando las oportunidades, contaminando tu mente y tu corazón con pesimismo; nublando tu razón y despertando en ti, pensamientos y sentimientos, que si no cuidas, te pueden llevar a la destrucción total.

Parece tan pequeña e insignificante, ¿verdad? Sin embargo, es el principio de la depresión; y a través de ella, de la misma aniquilación de tus sueños, de tu potencial, de tu ser y hasta de tu propia vida, si le das rienda suelta y le dejas avanzar.

Nos sentimos tristes, porque la vida, las personas y las situaciones que vivimos, no son como creíamos que serían; nos sentimos tristes, porque inconscientemente esperábamos algo, y en ese esperar algo, es donde radica la clave para superarla.

Pienso que al no esperar nada, recibimos lo que la vida nos trae, con gratitud y alegría. Al no esperar nada, nos sentimos afortunados; y al sentirnos afortunados, le abrimos las puertas, a esa plenitud, que llamamos felicidad.

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No hay pérdida sin ganancia

No hay pérdida
sin ganancia

En la vida se presentan pérdidas:
tener menos de lo que teníamos;
ganancias: más de lo que teníamos;
y ese dejar de ganar:
que no es ni pérdida ni ganancia,
sino el resultado de una acción,
sin consecuencias.
Aunque las pérdidas
sean difíciles de asumir,
y sea normal y natural,
que ante ellas nos sintamos
abatidos, tristes y desesperanzados;
toda pérdida contiene un beneficio.
Beneficio,
que se hace visible con el tiempo,
bajo la forma de experiencia,
sabiduría, comprensión, gratitud...
o de un valioso aprendizaje;
lo que ya es, una ganancia oculta.