¿Dejas el pasado atrás?

¿Dejas el pasado atrás?

Porque eso de andar cargando
con el pasado a todas partes,
es realmente agotador e inoficioso;
más aún cuando el pasado ya pasó,
y no tiene sentido,
continuar trayéndolo a tu presente.
En especial cuando hablas,
y cuentas lo que ya pasó,
en tiempo presente;
como si estuviera sucediendo
en el momento.
Revivirlo una y otra vez,
te impide soltarlo,
para poder sanar y continuar.
Traer el pasado al presente,
es traer un fantasma a vivir contigo;
un fantasma que empañará
y contaminará tu día a día,
cuando la única forma de vivir
y disfrutar lo que tienes,
es a través del aquí y del ahora.
Deja el pasado atrás, donde pertenece;
aprende de él y sitúate en el presente,
que es tu única realidad.
El resto es un espejismo,
de algo que fue, pero ya no es.

Renunciar a algo… para tener algo

Renunciar a algo...
para tener algo

La vida nos enseña en forma natural,
que el equilibrio se logra,
renunciando a algo,
para tener algo.
Por ejemplo, para poder trabajar
y cumplir con nuestras obligaciones,
debemos renunciar,
a realizar otras actividades,
como compartir con nuestra familia
o practicar algún deporte.
Lo que confirma
que para hacer algo,
debemos renunciar a algo.

Los ciclos de la madurez

Los ciclos de la madurez

La madurez,
es esa etapa de plenitud en la vida,
que nos lleva a ver las cosas,
desde una perspectiva más objetiva.
Es el fruto de la experiencia,
de los errores cometidos,
y de lo aprendido a través de ellos.
Para el logro
de este estado ideal de madurez,
se han considerado
4 momentos de la vida,
que llamamos ciclos, cada uno de 9 años;
y que en cada persona empiezan,
en un momento diferente de la vida.
Toda persona tiene en total,
36 años de su vida,
para realizar su proceso de madurez.
Durante este tiempo, aún sin saberlo,
trabajará en el aprendizaje
de objetivos concretos,
que le ayudarán a alcanzarla.

Consciencia

Consciencia

Hace algún tiempo alguien me comentó,
que consciencia se escribía sin s.
Yo agradecida le comenté,
que para nosotros,
conciencia significaba, con conocimiento;
interpretando ciencia, como conocimiento;
mientras que consciencia con s,
significaba ser consecuente,
con ese conocimiento.
Porque...
¿De qué sirve saber algo
o darnos cuenta de algo,
si no lo ponemos en práctica?
Ser consecuente,
significa actuar en consecuencia,
actuar de acuerdo a...
por lo tanto, al darnos cuenta de algo,
al tener esa información o conocimiento,
debemos actuar con base en ello.
Por eso utilizamos
la palabra consciencia con s.

¿Le temes… a perder y sufrir?

¿Le temes...
a perder y sufrir?

Porque desafortunadamente,
vivimos expuestos,
a perder lo que tenemos;
razón por la cual,
evitamos comprometernos.
El temor a perder y sufrir es tan grande,
que mucha gente prefiere,
renunciar a la posibilidad,
de encontrar una buena pareja;
a correr el riesgo de amar... y perder.
Lo interesante de este planteamiento,
es que de todas formas perdemos;
ya sea por elección propia,
al negarnos a tomar la oportunidad
que se nos presenta;
o por ese mismo temor... a intentarlo.
Ante estas dos opciones...
¿Qué harás?
¿Continuarás huyendo,
a la posibilidad de ser feliz;
o... te arriesgarás a intentarlo?