Estoy como molesto

Estoy como molest@

Estoy como molest@

Te ha sucedido alguna vez, que te sientes molesta... sin saber por qué?
Es una sensación desagradable, que te destempla por dentro, impidiendo que te sientas bien.

Bueno, así me siento en este momento, y por eso decidí aprovecharlo y compartir contigo, estos estados de ánimo, que en ocasiones nos visitan; y cuyo único propósito es contaminar tu día y hacerte sentir mal e infeliz.

Así es que aquí estoy, observándome, con el objetivo de descubrir la causa de esta molestia…

- Mmmmhhh, mis planes no resultaron como quería…

Profundizo más… Me siento repitiendo esquemas del pasado, que inconscientemente me llevan a aislarme, con el fin de evitar o prevenir daños mayores. Saberlo aumenta mi molestia…

- ¡Caí de nuevo!, me digo.
- ¿Qué hacer? ¿Cómo transformar esta molestia, para liberarme de su sensación?

Pienso en dejar lo que estoy haciendo, cambiar de actividad, sumergirme quizás en otra realidad… ver una película quizás…

- ¿Evadir?, me pregunto.
- Tú no eres de evadir, prefieres enfrentar.

¡Vuelvo a intentarlo! Me observó de nuevo por dentro; y complacida, siento que escribir y compartir lo que siento, ha ayudado. Sin embargo, aún no me siento del todo bien.

- ¿Qué me falta, qué me falta? me pregunto.

Me siento cargada, cargada por tanta cosa que pasa día a día.
Cosas que no son mías, sino del mundo que me rodea; un mundo que percibo medio loco, absurdo y sin sentido; un mundo de contrastes, que nunca está satisfecho. Un mundo que no quiere escuchar ni comprender, un mundo que no quiere cambiar.

Estoy molesta, porque sufro las consecuencias, de lo que pasa en ese mundo que me rodea. Ese mundo, que aunque es ajeno y en realidad no es mi pequeño mundo, afecta mi paz, mi bienestar y mi armonía.

Estoy molesta, porque debo vivir y asumir las consecuencias, de cosas que no he hecho ni causado. Estoy molesta, porque me siento impotente, agobiada a veces, por la incertidumbre, por la tensión y la presión del medio que estresa.

Observo que me siento mejor. Las cosas siguen igual, el mundo exterior sigue igual; pero mi pequeño mundo interior, se siente mejor.

He querido compartirte mi sentir, porque creo que a veces puedes llegar a sentirte así. Quise mostrarte un camino, para procesar tus estados de ánimo; impidiendo que dañen tu día y tu vida, al crecer y acumularse con otras emociones.

¡La decisión es tuya!!!

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¿Reprimes tus emociones?

¿Reprimes tus emociones?

¿Reprimes tus emociones?

Las emociones, como dijimos anteriormente, son la respuesta emocional a las experiencias que vivimos. Respuesta, que en ocasiones es positiva y genera emociones de alegría, satisfacción, paz, bienestar y armonía; y en ocasiones, quizás la mayoría para algunas personas, es negativa y genera emociones de miedo, tristeza, rabia, dolor, angustia, resentimiento, odio, inseguridad, etc.

En cualquier caso, esas emociones reflejan la huella que las experiencias que tuvimos, dejaron en nosotros; huella que en ocasiones, arrastramos la vida entera sin resolver, contaminando con su presencia todos los momentos del existir, en un círculo vicioso entre el pasado y el futuro, que nos roba y contamina el presente, que es el único momento en el que se puede producir el cambio, la transformación, y con ella la sanación.

A lo largo de mi vida, he visto diferentes tipos de personas.

- Aquellas, que como acabamos de mencionar, arrastran toda la vida con el peso de lo que sucedió en un momento previo de la vida, sin lograr darle tramite y superarlo.

- Las que resuelven en su tiempo las experiencias vividas, capitalizándolas en aprendizaje, quedándose con el amor y la gratitud que dejó la experiencia.

- Las que huyen inconscientemente de lo que sienten, haciendo de cuenta que nada pasó, evadiendo el afrontarlas, al pensar en otras cosas, con la falsa creencia de que están bien; cuando tienen un gran pendiente por resolver, que aunque esté guardado en el cuartico de San Alejo, existe; y tarde o temprano cobrará su factura.

Lo importante es vivir a plenitud.

Siempre he sido de la idea de enfrentar para superar; y por eso, ante la sugerencia de muchas personas, que en momentos difíciles le dicen a uno que piense en otras cosas para estar bien.  He elegido darme la oportunidad de vivir y experimentar lo que siento, en el momento que lo siento, con el fin de cumplir con el propósito de mi existir: vivir, experimentar, comprender, superar, aprender y continuar.

Así es que si te identificas con alguno de estos escenarios, quiero decirte que todos son perfectos para lo que cada quien debe vivir y aprender. Que sea cual sea el tuyo, lo importante es representar el papel que se te dio, y vivir a plenitud cada instante, con el fin de comprender cada experiencia. Que lo ideal es vivir, experimentar y sentir cada emoción, rápidamente; para comprenderla, conservarla si es positiva, o transformarla en gratitud y amor si no lo es; pero vivirla, porque de eso se trata la vida, y no de evadir, posponer o ignorar lo que sientes, solo por miedo a sufrir.

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La razón de tus emociones

La razón de tus emociones

La razón de tus emociones

¿Sabías que todo lo que vives, queda registrado bajo la forma de emociones?

Sí. Y además va quedando guardado en diferentes partes de tu cuerpo, que hace las veces de armario; archivándose en innumerables cajoncitos, destinados para esto.

Sí, no te sorprendas; lo que vives no lo guardas en la nevera ni el el closet, como harías con las cosas materiales que adquieres. Lo que vives es muy importante, ya que es lo único que te vas a llevar al partir; y lo vas guardando en tu interior.

Algunos de estos cajoncitos, se vuelven favoritos… como el estómago, la espalda, los hombros, las rodillas, la vesícula, la matriz… en fin; cada quien tiene sus cajoncitos favoritos, que cuando se recargan y están a punto de quebrarse, empiezan a doler y a molestar. Supongo que has experimentado las consecuencias, de guardar cosas que no sirven, ¿verdad?, no sólo quitan espacio, sino que contaminan y deterioran; en este caso, nuestra salud.

Las emociones en el cuerpo

Así es que cada experiencia que vives, queda registrada bajo la forma de emociones; es por eso que cuando te preguntan… cómo te fue con tal o cual persona; o en tal o cual situación, respondes: - Estuve feliz, o triste; aburrido, molesto, desesperado, etc. Expresamos lo vivido, de acuerdo a los sentimientos y emociones, que cada experiencia deja en nosotros.

Ahora bien, esas emociones, resultado de lo vivido, a veces son positivas y a veces no; y es ahí donde debemos prestar atención y tener cuidado, porque en cada instante que vivimos, vamos creando el equipaje que nos llevaremos mañana, al cambiar de vida; y es muy importante, poder transformar lo que no sirve; esos registros negativos: emociones pesadas… de dolor, tristeza, sufrimiento, angustia, inseguridad o desamor, antes de partir; con el fin de que lo que llevemos a nuestra nueva morada, sea lo mejor de lo mejor.

Ser consciente de las emociones que creamos, no sólo nos ayuda a elegir mejor nuestra respuesta ante lo vivido, sino a cuidar su calidad, transformando lo negativo en amor y gratitud; con el fin de llevarnos, sólo lo que nos enriquece.

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