Supera tus tendencias

Supera tus tendencias

Supera tus tendencias

Todos de una u otra forma, tenemos ciertas tendencias que marcan nuestro comportamiento y que en ocasiones están tan arraigadas, que cuando intentamos cambiarlas, recaemos en ellas una y otra vez, sin éxito.

Una tendencia, es precisamente esa inclinación o disposición natural que tenemos, hacia algo en particular, que nos lleva a actuar de manera poco práctica y sensata; como caminar chueco, sufrir sin necesidad, decir mentiras, comer desaforadamente, creer que no merecemos ser amados y mucho menos felices, ser obstinados en ideas que no nos llevan a nada… o ser intensos y desmedidos en nuestros intereses. En fin, son tantas las tendencias que tenemos y tan difícil erradicarlas de nuestra vida, que se hace necesario tomarlas en serio y definir un plan para combatirlas.

Así es, que lo primero que haremos en este camino de superación, es darnos cuenta, de cuáles son nuestras tendencias; y para ello, es necesario observarnos, con el fin de reconocernos y sobre todo de aceptar, que somos como somos. Lo que no significa, que no podamos ser diferentes e incluso mejores, en todos los aspectos.

Una vez detectadas estas tendencias, viene el segundo paso, que es crear una estrategia para transformarlas, sabiendo que como son tendencias, es muy probable, que volvamos a recaer en ellas; y que toda estrategia, implica una acción diferente, a la acostumbrada.

Así, que cada vez que me de cuenta de que estoy caminando chueco, diciendo mentiras, comiendo de más para llenar vacíos imaginarios, maltratándome o perdiendo mi autoestima; activaré una alarma, que me lleve en forma consciente a caminar derecha, a decir las cosas como son, a amarme y darme oportunidades; y a valorarme, como el ser maravilloso que soy.

¡No te des por vencido!

Sin embargo, como las tendencias, generalmente son malas costumbres, tendremos la inclinación a volver a ellas. Así que cuando nos demos cuenta, de que estamos repitiendo lo mismo de siempre, es cuando debemos implementar nuestra tercera estrategia: no darnos por vencidos y volver a la acción que habíamos definido previamente, para transformarla en un hábito productivo.

Sobra decir, que hay que ser constante y perseverante en este propósito, al repetir estos tres pasos las veces que sea necesario, hasta consolidar en nuestra vida, una nueva manera de actuar.

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Brindando herramientas

Brindando herramientas

Recuerdo cuando mis hijas
estaban pequeñas...
en especial en esos momentos
de gran pataleta,
cuando el universo
me mostraba claramente,
los aspectos en los que debía formarlas.
Yo las observaba entre asombrada, consternada y preocupada,
preguntándome qué hacer...
Veía a la mayor,
con su genio y su temperamento;
cuando se enojaba parecía un toro,
hasta resoplaba por la nariz,
mientras con su pie golpeaba el piso;
y a la pequeña con sus pataletas,
sus caprichos y su terquedad.
Entonces pensaba en la necesidad,
de darles herramientas:
elementos de ayuda que les permitiera,
fortalecer sus debilidades
y limar sus asperezas;
manejar su carácter, su temperamento
y defenderse en la vida.
Y a eso me dediqué.