¿Reprimes tus emociones?

¿Reprimes tus emociones?

¿Reprimes tus emociones?

Las emociones, como dijimos anteriormente, son la respuesta emocional a las experiencias que vivimos. Respuesta, que en ocasiones es positiva y genera emociones de alegría, satisfacción, paz, bienestar y armonía; y en ocasiones, quizás la mayoría para algunas personas, es negativa y genera emociones de miedo, tristeza, rabia, dolor, angustia, resentimiento, odio, inseguridad, etc.

En cualquier caso, esas emociones reflejan la huella que las experiencias que tuvimos, dejaron en nosotros; huella que en ocasiones, arrastramos la vida entera sin resolver, contaminando con su presencia todos los momentos del existir, en un círculo vicioso entre el pasado y el futuro, que nos roba y contamina el presente, que es el único momento en el que se puede producir el cambio, la transformación, y con ella la sanación.

A lo largo de mi vida, he visto diferentes tipos de personas.

- Aquellas, que como acabamos de mencionar, arrastran toda la vida con el peso de lo que sucedió en un momento previo de la vida, sin lograr darle tramite y superarlo.

- Las que resuelven en su tiempo las experiencias vividas, capitalizándolas en aprendizaje, quedándose con el amor y la gratitud que dejó la experiencia.

- Las que huyen inconscientemente de lo que sienten, haciendo de cuenta que nada pasó, evadiendo el afrontarlas, al pensar en otras cosas, con la falsa creencia de que están bien; cuando tienen un gran pendiente por resolver, que aunque esté guardado en el cuartico de San Alejo, existe; y tarde o temprano cobrará su factura.

Lo importante es vivir a plenitud.

Siempre he sido de la idea de enfrentar para superar; y por eso, ante la sugerencia de muchas personas, que en momentos difíciles le dicen a uno que piense en otras cosas para estar bien.  He elegido darme la oportunidad de vivir y experimentar lo que siento, en el momento que lo siento, con el fin de cumplir con el propósito de mi existir: vivir, experimentar, comprender, superar, aprender y continuar.

Así es que si te identificas con alguno de estos escenarios, quiero decirte que todos son perfectos para lo que cada quien debe vivir y aprender. Que sea cual sea el tuyo, lo importante es representar el papel que se te dio, y vivir a plenitud cada instante, con el fin de comprender cada experiencia. Que lo ideal es vivir, experimentar y sentir cada emoción, rápidamente; para comprenderla, conservarla si es positiva, o transformarla en gratitud y amor si no lo es; pero vivirla, porque de eso se trata la vida, y no de evadir, posponer o ignorar lo que sientes, solo por miedo a sufrir.

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Cuando nos equivocamos

Cuando nos equivocamos

Reconocer nuestras equivocaciones,
ante nosotros mismos y ante los demás,
es una forma de enfrentar los errores;
más aún, cuando se trata de hacerlo,
ante quienes amamos.
No permitas que un orgullo mal infundado,
te lleve por caminos de intransigencia,
convirtiéndote en tirano y verdugo,
en tu vida y en la de los demás.
Reconocer y corregir los errores,
nos hace ser superiores a ellos;
y nos permite transformarlos.
Errar es humano,
y corregir es sabio.