¡Tilín, tilín! …y nada de paletas

¡Tilín, tilín! …y nada de paletas

Que la gente que te rodea,
no acabe pensando...
que eres puro tilín, tilín,
y nada de paletas.
No hay nada más triste,
que dejen de creer en uno,
o peor aún, que finalmente,
dejemos de creer en nosotros mismos.
Los hechos valen más que mil palabras.
Así es que con tus hijos, con tu pareja,
o en general con cualquier persona,
es importante tener palabra;
porque cuando alguien,
deja de creer en ti, deja de confiar;
y al perder su confianza,
también pierdes su respeto.