¡Soltaré, lo que haya que soltar!

¡Soltaré,
lo que haya que soltar!

Me visualizaré, sentado sobre las arenas blancas,
de una hermosa playa frente al mar...
y con mi dedo, escribiré en la arena:
Padre... o Dios, Jehová, Buda, Alá, Jesús…
el nombre que me conecte,
con la energía de Amor en la que creo.
Observaré cómo el agua viene,
toma mis palabras y se las lleva al mar...
Lo haré varias veces, hasta sentir la conexión;
luego, empezaré a escribir en la arena lo que quiero soltar:
tristeza, dolor, soledad, amargura, rabia, miedo, angustia…
¡soltaré, lo que necesite soltar!
observando cómo el mar se lo lleva y trae a mi corazón,
una energía renovadora que me hace sentir mejor.