Confianza y comprensión

Alguien muy cercano a mí,
tuvo que enfrentar fuertes situaciones;
y lo interesante, fue la forma en que lo hizo,
ya que siempre que me ponía al tanto,
finalizaba diciendo:
- “Ahí vamos, con mucha paciencia”.
Lo que me llevó a pensar,
que eso, que él llamaba paciencia,
no era otra cosa,
que la confianza que tenía puesta en Dios,
y que le permitía comprender la situación,
con calma, paciencia y mansedumbre.

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