Comunicarnos no es fácil...
ya que lo que decimos y escuchamos,
puede generar diversas reacciones:
aceptación, agrado, resistencia, rechazo,
identificación, interés, disgusto, oposición,
alegría, aburrición, molestia, bienestar...
Lo que al parecer depende,
del grado de control,
que pretendemos tener sobre las cosas;
y sobre todo de nuestra disposición,
receptividad y apertura
a lo que se está comunicando.
Por lo tanto es importante,
prestar atención a las reacciones
que se producen en nosotros,
con el fin de detectar
aspectos desconocidos o ignorados,
en los que podemos trabajar.