La mansedumbre

Es esa característica
que deberíamos tener todos,
especialmente,
cuando las cosas se salen de control;
cuando no sabemos nada de nada,
y nos sentimos, confundidos y temerosos.
Ser mansos, ante lo desconocido e incierto,
refleja confianza y convicción,
en ese poder superior,
que llamamos Dios.

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