Ser amable no es cuestión de tiempo, sino de decisión

Ser amable
no es cuestión de tiempo,
sino de decisión

Así es que, cuando te sientas apurado
y vayas a dar una respuesta cortante,
a entrar en un tema sin pensar en el otro,
a posponer una respuesta oportuna,
o… a ignorar a alguien,
detente y toma la decisión de ser amable.
Puede tomarte unos segundos más de tiempo,
pero en ellos, estarás consolidando vínculos,
y sobre todo, haciendo sentir bien a alguien,
con la ventaja, de que tú también lo estarás.